Los parques urbanos son espacios naturalizados dentro de nuestras ciudades que aportan numerosos beneficios a nuestra vida en las urbes y que requieren de ingentes recursos para su conservación y gestión. Como dato, ya hace más de 10 años el mantenimiento del Parque del Retiro en Madrid costaba más de 5 millones de euros anuales. Pero más allá de su coste, son espacios necesarios que aportan numerosos beneficios entre los que cabe destacar su potencial para dinamización económica, sus efectos sobre la salud pública, su obvio valor ambiental como refugios naturales en zonas urbanizadas, un importante y creciente valor social como lugar de recreo y reunión y por último una importante función educativa en lo que respecta a la educación ambiental.

La gestión del arbolado de estos parques urbanos es especialmente complicada, debido a las condiciones de suelo en las que están plantados muchos de nuestros árboles urbanos, debido también al tamaño y las interacciones que estos realizan con las infraestructuras urbanas como aceras, casas o carreteras y por último debido a la dificultad para determinar su estado sin acudir a técnicas destructivas o demasiado invasoras que pudieran repercutir negativamente en la salud del árbol. En los últimos años se han producido múltiples accidentes en ciudades españolas por la caída de arboles o ramas que se encontraban en mal estado.

Es por ello que encontrar metodologías que nos permitan determinar las condiciones en las que se encuentra el arbolado urbano de una ciudad o parque concreto puede ser de gran utilidad.

La teledetección satelital y por drones a través de cámaras multiespectrales permite la definición de algunos parámetros e indices que pueden asociarse al vigor y la salud vegetal. Esto unido a la creciente precisión de algunos satélites, que pueden alcanzar hasta 72 cm de tamaño de pixel, nos permite tener una visión muy completa del estado de cada uno de los arboles. Con esta precisión de pixel, un árbol con una copa de 50 metros cuadrado (4 metros de radio) tendría en su interior más de 100 pixeles, lo que quiere decir que podríamos evaluar cada pequeña parte de la copa y conocer así su estado.

Esta tecnología innovadora está a disposición de gestores públicos y privados que quieran explorar nuevas formas de adquisición de información que mejoren sus acciones y actividades.